Los constantes cortes de agua potable que afectan a miles de hogares en distintas comunidades del país han generado una creciente preocupación entre los usuarios, quienes además denuncian estar recibiendo facturas con montos considerablemente más altos de lo habitual.
La situación ha provocado cuestionamientos sobre la forma en que se calcula el consumo y se factura el servicio en momentos en que numerosas familias aseguran haber pasado días, e incluso semanas, enfrentando interrupciones parciales o totales en el suministro de agua.
Vecinos de diferentes lugares del país reportan que, pese a los racionamientos y suspensiones del servicio, los recibos continúan llegando con aumentos significativos. Algunos usuarios afirman que sus facturas prácticamente se duplicaron en comparación con meses anteriores, lo que ha despertado dudas sobre posibles errores en la lectura de medidores, fugas no detectadas o ajustes derivados de consumos acumulados.
Ante estas inquietudes, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) ha sostenido en distintas ocasiones que las altas facturaciones suelen estar relacionadas con consumos efectivamente registrados por los medidores, variaciones en los hábitos de consumo, fugas intradomiciliarias, consumos estacionales o actividades ocasionales que incrementan el uso del agua.
La institución señala además que cuando un usuario considera que existe un cobro excesivo puede presentar un reclamo formal para que se revise el caso. Incluso, el reglamento vigente contempla la posibilidad de realizar pruebas técnicas para verificar la precisión del medidor cuando existan dudas sobre su funcionamiento.
No obstante, las explicaciones técnicas no siempre convencen a los usuarios. En años recientes, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) advirtió sobre deficiencias en la atención de reclamos relacionados con facturación y señaló que algunos consumidores eran remitidos al ente regulador sin recibir una respuesta clara sobre las causas de los montos elevados.
La problemática cobra especial relevancia en un contexto donde numerosas comunidades enfrentan cortes frecuentes debido a problemas de abastecimiento, daños en infraestructura, limitaciones en la capacidad de distribución y el impacto de las condiciones climáticas sobre las fuentes de agua.
Para muchos ciudadanos, la principal interrogante sigue sin respuesta: ¿cómo puede aumentar el monto de una factura cuando el servicio no se recibe de forma continua? Mientras las autoridades atribuyen los cobros a consumos registrados por los medidores y a factores propios de cada propiedad, los usuarios insisten en que se requiere una mayor transparencia en los procesos de facturación y una explicación más detallada de los cargos aplicados durante los períodos de racionamiento.
Expertos en defensa de los consumidores recomiendan a los abonados revisar periódicamente sus medidores, comparar el consumo con meses anteriores, documentar los períodos sin servicio y presentar reclamos formales cuando detecten variaciones que consideren injustificadas. Asimismo, recuerdan que los usuarios tienen derecho a solicitar revisiones técnicas y acudir a Aresep cuando no estén conformes con la respuesta brindada por el operador.






















































