Costa Rica registra un aumento de aproximadamente un 24,6% en los casos de enfermedad diarreica aguda (EDA) durante este año, según datos del Ministerio de Salud. Hasta mediados de mayo se contabilizaron 185.792 casos, frente a los 149.065 reportados en el mismo periodo de 2025.

Aunque las autoridades aseguran que el comportamiento se mantiene dentro del patrón estacional esperado y que no existe evidencia de una epidemia generalizada, mantienen una vigilancia intensificada debido a factores ambientales, climáticos y de higiene que favorecen la transmisión de virus y bacterias.

Especialistas señalan que las altas temperaturas aceleran el deterioro de los alimentos, mientras que las lluvias pueden afectar la calidad del agua y facilitar la propagación de microorganismos como el rotavirus y el norovirus. Además, advierten que problemas en el abastecimiento de agua pueden dificultar prácticas básicas de higiene y aumentar el riesgo de contagio.

Entre los principales factores asociados al incremento de casos figuran la calidad del agua, la manipulación inadecuada de alimentos, la contaminación cruzada y las deficiencias en la conservación de productos perecederos.

Los cantones con mayores tasas de incidencia incluyen Flores, Vásquez de Coronado, Orotina, Puntarenas, Esparza, San José, Alajuelita, Goicoechea, Santa Cruz, Mora y Naranjo, entre otros. Los niños menores de cinco años continúan siendo la población más afectada, aunque también se observa una importante incidencia entre adultos jóvenes de 20 a 39 años.

Ante esta situación, los expertos recomiendan consumir agua potable o hervida, mantener una adecuada higiene de manos, desinfectar frutas y vegetales, cocinar completamente los alimentos y conservar correctamente los productos que requieren refrigeración.