Venezuela enfrenta una de las peores emergencias sísmicas de los últimos años luego de que dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieran el país este miércoles con apenas 39 segundos de diferencia, dejando un saldo preliminar de 190 personas fallecidas y más de 1500 heridas, además de cuantiosos daños materiales.
Los movimientos telúricos tuvieron su epicentro en las cercanías del municipio de Montalbán, al noroeste del país, a unos 300 kilómetros de Caracas. Sin embargo, las fuertes sacudidas se sintieron en varias regiones, incluida la capital venezolana, donde también se reportaron importantes daños estructurales.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia y confirmó que el estado de La Guaira ha sido declarado «zona de desastre natural», al ser la región más afectada por el colapso de decenas de edificios y graves afectaciones a la infraestructura.


Las autoridades suspendieron las clases en todo el país y solicitaron al personal sanitario incorporarse de inmediato a las labores de atención de la emergencia, mientras los equipos de rescate continúan la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advirtió que la magnitud de los sismos y la alta densidad poblacional de las zonas afectadas podrían incrementar el número de víctimas y las pérdidas materiales conforme avancen las labores de evaluación.
Asimismo, el Gobierno venezolano informó que ya se encuentran en camino equipos internacionales de rescate especializados, certificados por el sistema de las Naciones Unidas, para apoyar las operaciones de búsqueda y asistencia. Además, anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares destinado a la reconstrucción de viviendas para las familias que perdieron sus hogares.





















































