La investigación por el incendio ocurrido el pasado 7 de marzo en la planta de gas Blue Flame, en Pozos en el sector de Lindora, entró en una fase determinante luego de que la Fiscalía Adjunta Agrario Ambiental recibiera el informe técnico preliminar del Cuerpo de Bomberos.
El caso, que se tramita bajo la figura de presunto desastre culposo, ahora se enfoca en esclarecer la dinámica del siniestro y determinar posibles responsabilidades. Según informaron los periodistas de Álvaro Sánchez y Carlos Castro, el Ministerio Público ya instruyó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) a profundizar las diligencias a partir de los hallazgos contenidos en el informe.

De acuerdo con la cobertura publicada por el medio digital CRHoy, el documento técnico representa un insumo clave para reconstruir lo ocurrido durante la emergencia, que generó alta preocupación debido a la naturaleza de la actividad de la empresa, dedicada a la comercialización de gas.
“El informe revela hallazgos de interés para la investigación”, indicó la Fiscalía, sin detallar por ahora el contenido específico del documento.
Reconstrucción del incendio y posibles fallas
Con base en este informe, el OIJ deberá determinar cómo se originó el incendio, cuál fue su comportamiento y si existieron fallas humanas, técnicas o estructurales que contribuyeran al evento.
Uno de los puntos bajo análisis es la hipótesis de una fuga de gas durante labores de trasiego desde un camión cisterna, lo que habría generado una nube inflamable que posteriormente se encendió.
Este escenario, que forma parte de las primeras líneas investigativas, será clave para establecer si hubo negligencia o incumplimientos en protocolos de seguridad.
Búsqueda de responsables
En esta etapa, las autoridades buscan individualizar posibles responsables, ya sean personas físicas o jurídicas, vinculadas a la operación de la planta o a los procedimientos realizados el día del incidente.
El incendio obligó a un amplio despliegue del Cuerpo de Bomberos, cuyos equipos trabajaron durante varias horas para controlar las llamas y evitar una emergencia de mayor magnitud, considerando el alto riesgo de explosión.
















































