Incendio en planta de gas reabre debate sobre industrias peligrosas cerca de zonas residenciales
Un incendio ocurrido la noche del sábado en la planta de gas Blue Flame, ubicada en el sector de Lindora, en Pozos de Santa Ana, provocó momentos de tensión entre vecinos y un amplio despliegue de cuerpos de emergencia tras la explosión de algunos contenedores de gas.
La emergencia se registró contiguo a la antigua Cartonera en Lindora y generó una gran columna de fuego y humo visible desde distintos puntos del cantón. De acuerdo con el Benemérito Cuerpo de Bomberos de Costa Rica, el incendio se originó durante una operación de trasiego de gas desde un camión cisterna hacia el tanque principal de la planta.

Según explicó el director de Bomberos, Héctor Chaves, durante el procedimiento se produjo una fuga de gas que posteriormente alcanzó una fuente de ignición.
“Se produjo una deflagración donde el gas se filtró en gran proporción involucrando parte de la planta”, indicó el jerarca.
En el momento del incidente tres trabajadores realizaban la maniobra, quienes lograron ponerse a salvo sin sufrir lesiones.

Amplio operativo de emergencia
Para atender el incendio se movilizaron alrededor de 50 bomberos y al menos 15 unidades extintoras, además de equipos especializados en materiales peligrosos y unidades paramédicas de la Cruz Roja Costarricense.
Las labores se concentraron principalmente en enfriar los tanques cercanos para evitar una explosión mayor, que ocurre cuando un recipiente con gas licuado se sobrecalienta y se expande violentamente.

Además, los equipos debieron bombear agua desde diferentes puntos debido a que algunos hidrantes de la zona no respondieron adecuadamente.
Las autoridades también ordenaron la evacuación preventiva de vecinos en un radio cercano a un kilómetro, mientras que el tránsito fue suspendido temporalmente sobre la radial de Lindora.
Área afectada
El incendio afectó en apariencia unos 400 metros cuadrados dentro de la planta, aunque afortunadamente no se reportaron víctimas ni personas intoxicadas, según confirmaron los cuerpos de emergencia.
Los gases liberados durante la fuga tienden a dispersarse con rapidez en el ambiente, aunque en el punto de origen pueden alcanzar altas concentraciones, lo que representa un riesgo para los equipos de respuesta.
Vecinos analizan acciones legales
Tras el incidente, residentes de sectores cercanos, incluido el residencial Montana, iniciaron conversaciones con asesores legales para evaluar posibles acciones contra la operación de la planta.

Uno de los vecinos, Marco Sánchez, habló con el medio CR Hoy y señaló que buscan presentar una medida cautelar ante el Tribunal Contencioso Administrativo con el fin de suspender temporalmente la operación de la empresa mientras se investiga lo ocurrido.
“En un tema de gas, un error humano no puede considerarse menor”, expresó.
Los vecinos también solicitaron la intervención de la Fiscalía Ambiental de Costa Rica para que se investiguen eventuales responsabilidades.
Debate sobre uso del suelo
El caso también reabrió el debate sobre la convivencia entre zonas industriales y residenciales en el cantón.
De acuerdo con antecedentes urbanísticos, el Plan Regulador de 1998 establecía ese sector como zona industrial. Sin embargo, con el paso de los años se autorizaron desarrollos habitacionales cercanos, lo que generó un conflicto entre el crecimiento urbano y las actividades industriales existentes.
Consultado sobre este tipo de situaciones, Chaves señaló que es necesario revisar cuidadosamente las distancias de seguridad y el entorno urbano cuando se trata de plantas que almacenan grandes cantidades de gas.
“Siempre ha existido este conflicto entre la parte urbana y la industrial, por lo que es necesario analizar si este tipo de actividad es apta para zonas altamente pobladas”, indicó.
Alcance potencial de una explosión
Expertos en seguridad industrial advierten que, en instalaciones con tanques de gas LP de gran tamaño, una explosión podría tener efectos significativos:
- 100 a 300 metros: zona potencialmente letal por fuego o explosión.
- 300 a 600 metros: quemaduras graves y daños estructurales.
- 600 metros a 1 km: daños moderados y rotura de vidrios.
- Hasta 2 km o más: la onda expansiva puede sentirse con fuerza.


















































