Seguros, Libres y Prósperos
Costa Rica atraviesa una encrucijada: muchos ciudadanos sienten que la política no les resuelve y que la vida se ha vuelto más cara, más insegura y enredada. De ese desencanto se han alimentado recetas simplistas que prometen milagros a cambio de concentrar el poder, erosionar la Constitución y dividir a la sociedad. En este contexto nosotros escogemos otro camino: más República, más libertad, más oportunidades. Creemos en un país que cuida su democracia liberal, fortalece el Estado de Derecho y pone a la persona en el centro. Elegimos la esperanza informada: la convicción de que un mejor futuro es posible y realizable si nos ordenamos, nos coordinamos y hacemos lo que corresponde. Por eso, este Plan de Gobierno se asienta en tres principios irrenunciables: respeto al orden constitucional, defensa irrestricta de las libertades y tolerancia cero a la corrupción. Asumimos un compromiso claro con la libertad de expresión, de prensa, de conciencia, de asociación, de empresa y con la propiedad privada; con la división de poderes, los contrapesos y el imperio de la ley; con un gobierno limitado que protege, facilita y no estorba. Y lo hacemos con optimismo realista: el mismo que ha permitido a Costa Rica, una y otra vez, enfrentar sus desafíos.
Nuestra propuesta se organiza en tres grandes victorias que el país merece conquistar: estar más seguros, ser más libres y vivir más prósperos. La primera victoria es la seguridad: vivir sin miedo y con futuro. No basta con capturar cabecillas del crimen organizado; hay que cortar el financiamiento ilícito, recuperar el territorio y ofrecer alternativas honestas donde el narco recluta. Por eso declararemos emergencia nacional en seguridad para actuar con rapidez y transparencia; sacaremos a la policía a las calles con operativos inteligentes y mejor presencia en barrios críticos; coordinaremos con municipalidades para erradicar búnkers más rápido de lo que puedan rehacerse, a la par de una estrategia de prevención y tratamiento del consumo que proteja especialmente a nuestra niñez. Asfixiaremos las finanzas criminales con inteligencia financiera y lucha frontal contra el comercio ilícito, y transformaremos las cárceles en verdaderos centros de reinserción, evitando la “universidad del crimen” donde hoy conviven delitos menores con sicariato.
En puertos, costas y fronteras instalaremos un muro tecnológico de última generación —drones, radares, inteligencia artificial, escáneres y cámaras— para cerrar el paso a la droga y a los flujos ilegales que alimentan la violencia. Y, porque golpear al narco sin atender la economía solo desplaza el delito, activaremos cinco motores en las zonas calientes: descentralizar aduanas hacia Limón y Puntarenas, devolver a las comunidades los fondos decomisados en infraestructura educativa, cultural y deportiva, reconstruir la infraestructura productiva con los recursos iniciales de la administración, fortalecer el ecosistema emprendedor con capital de riesgo y financiamiento sano que compita con el dinero del crimen, y recuperar la imagen de Costa Rica para relanzar un turismo pujante que genere empleo fuera del GAM. Seguridad con ley, con dignidad y con oportunidades.
La segunda victoria es la libertad frente a la tramitología y las cargas absurdas que no agregan valor. Un Estado moderno facilita: no multiplica ventanillas, sellos y permisos. Por eso daremos un golpe a la burocracia con una reforma práctica: fusionar o cerrar instituciones duplicadas, eliminar capas que se han vuelto un fin en sí mismas y ordenar competencias para que el ciudadano sepa quién hace qué.
Desde el primer día impulsaremos el tránsito a un gobierno digital con ventanilla única, trazabilidad de cada gestión y verificación ex post basada en riesgo. Implantaremos el principio de “una sola vez”: si una persona ya entregó sus datos a una institución, no tendrá que peregrinar por otras cinco; autoriza su uso y listo. El silencio positivo y la interoperabilidad de datos serán la regla para trámites de baja y mediana complejidad. Negociaremos con la Junta Directiva de la CCSS una revisión de cargas sociales que favorezca el empleo formal, especialmente en Pymes y emprendedores. Y Partido Liberal Progresista. Programa de Gobierno 2026 – 2030 – pág. 4 donde la regulación se quedó corta para la innovación, abriremos sandbox regulatorios con seguridad jurídica: probar en entornos controlados, aprender y escalar lo que funciona. Nuestra meta es simple de decir y exigente de cumplir: montar un negocio en un día y empezar a facturar cuanto antes, sin “peajes” ni discrecionalidad. Menos papeles, más tiempo para producir, crear y vivir. La tercera victoria es la prosperidad: una clase media fuerte, pujante e imparable que llegue a fin de mes con holgura y proyecto de vida.
Para devolver oxígeno al bolsillo reduciremos estructuralmente el costo de la vida y simplificaremos un sistema tributario que se hizo enredo. Impulsaremos la apertura y armonización del mercado eléctrico para bajar tarifas, y reduciremos el universo de impuestos de carácter nacional a solo quince, haciendo más fácil cumplir y más difícil evadir. Aliviaremos el costo de la vivienda bajando el IVA del alquiler de 13% a 4% y exonerando el traspaso de primera vivienda hasta 150.000 dólares, mientras reforzamos la titulación de la propiedad: tu terreno, tu escritura. La prosperidad también se construye cuidando a quienes cuidan: fortaleceremos la Red de Cuido para que más mujeres se integren al trabajo con tranquilidad, y mejoraremos sus estándares para que sean centros de estimulación y desarrollo, no simples guarderías. La salud llegará más cerca de la gente con EBÁIS móviles en comunidades alejadas o con dificultades de acceso. Y porque el talento es la base del crecimiento, rediseñaremos la educación: mejor escuela, formación técnica, bilingüismo y cursos prácticos para jóvenes y adultos que hoy están fuera del sistema, de modo que el estudio vuelva a ser la escalera real hacia mejores oportunidades. Además, combatiremos la discriminación por edad incentivando fiscalmente la contratación de personas mayores de 50 años en puestos operativos, para aprovechar su experiencia y dinamizar los ingresos de miles de hogares.
Este plan se ejecutará con transparencia y medición. Nos comprometemos a publicar metas, plazos y avances; a responder en tiempo a la prensa y a abrir los datos que permitan a la ciudadanía evaluar cada política que implementemos. Gobernar es priorizar: dirigiremos recursos hacia lo que más impacto social produce —seguridad, simplificación, reducción de costos y oportunidades—, y no dudaremos en corregir cuando la evidencia lo indique. El éxito no será un discurso: será menos homicidios, más negocios operando, trámites en horas y no en meses, tarifas y precios más bajos, empleos formales y aprendizajes útiles que se traduzcan en ingresos. Haremos política útil: la que cambia la vida de la gente.
Costa Rica ha sido grande cuando ha confiado en su libertad y en su capacidad de construir juntos. Hoy toca volver a hacerlo. Aseguremos nuestras comunidades para que la niñez juegue sin miedo; liberemos a las personas y a las empresas de trabas que no sirven; devolvamos holgura al bolsillo de la clase media para que sueñe y emprenda. Ese es el sentido de este Plan: estar más seguros, ser más libres y vivir más prósperos. No ofrecemos atajos, ofrecemos trabajo serio; no prometemos milagros, prometemos resultados. Con disciplina, coordinación y respeto a la ley, podemos y vamos a lograrlo. Es tiempo de valentía serena y de esperanza activa. Es tiempo de que Costa Rica vuelva a creer en sí misma… y a demostrar, una vez más, que la libertad es el motor más poderoso del progreso humano.
Nuestro Plan de Gobierno parte de tres grandes compromisos con el país: golpear al crimen organizado para que los costarricenses vivan sin miedo; desmontar la maraña burocrática y los trámites excesivos para que producir en Costa Rica sea más sencillo; y aliviar la presión de los impuestos y el costo de vida para devolver el dinamismo a una clase media imparable. El plan está atravesado por ejes que orientan todas las políticas y propuestas del plan: la seguridad ciudadana como base de la convivencia y la confianza institucional; la digitalización e innovación tecnológica como palanca de eficiencia y modernización del Estado; el impulso de alianzas públicoprivadas para potenciar la inversión y la infraestructura; la sostenibilidad como garantía de desarrollo a largo plazo; la equidad territorial y la descentralización como medios para cerrar brechas regionales y fortalecer a las comunidades; y la competitividad como condición indispensable para generar más empleo, más oportunidades y un crecimiento inclusivo.
Puede ver su plan de gobierno completo en el siguiente enlace:
https://www.tse.go.cr/2026/docus/planesgobierno/PLP.pdf

















































