Costa Rica se encuentra en una encrucijada histórica. Tras décadas de estabilidaddemocrática y avances sostenidos en desarrollo humano, el país enfrenta una creciente desconexión entre sus instituciones y las aspiraciones de su ciudadanía. La desigualdad territorial, la fragmentación política, el agotamiento del modelo fiscal y la exclusión persistente de comunidades indígenas y rurales han debilitado la cohesión nacional y la confianza en el sistema.
El modelo económico costarricense, basado en apertura comercial, atracción de inversión extranjera y especialización en servicios, ha generado crecimiento, pero no ha logrado traducirse en bienestar equitativo. La informalidad laboral supera el 40%, la pobreza afecta a más del 20% de los hogares, y la desigualdad se acentúa en territorios históricamente marginados. Las juventudes enfrentan barreras estructurales para acceder a educación de calidad, empleo digno y participación política efectiva.
En el plano fiscal, si bien se han realizado esfuerzos de consolidación, la deuda pública sigue representando más del 60% del PIB, y el gasto social enfrenta restricciones que comprometen la cobertura y calidad de servicios esenciales. La eficiencia institucional y la transparencia en el uso de recursos públicos son demandas urgentes de una ciudadanía cada vez más crítica y vigilante.
Costa Rica ha sido reconocida internacionalmente por su liderazgo ambiental, pero la transición ecológica requiere mayor inversión, planificación territorial y justicia climática. La gestión del agua, los residuos, la energía y los ecosistemas debe ser abordada con visión estratégica, participación comunitaria y enfoque intergeneracional.
En este contexto, el Partido Integración Nacional propone un nuevo pacto nacional: uno que reconozca la diversidad cultural como riqueza, la equidad territorial como principio de justicia, y la innovación institucional como motor de transformación. Este plan de gobierno no es una lista de promesas, sino una hoja de ruta para reconstruir la confianza, revitalizar la democracia y garantizar que el desarrollo llegue a todas las personas y todos los territorios.
Costa Rica necesita un liderazgo que escuche, que negocie con firmeza y respeto, y que actúe con visión de Estado. Este proyecto político se compromete a gobernar con transparencia, inclusión y responsabilidad, colocando a las personas en el centro de las decisiones, y al país en el lugar que merece en el escenario global.
Conozca el plan de gobierno completo en el siguiente enlace:
https://www.tse.go.cr/2026/docus/planesgobierno/PIN.pdf

















































