El mundo ya cambió, y Costa Rica también tiene que cambiar si queremos darle soluciones reales a las personas. Cambió la forma en que producimos, nos comunicamos, aprendemos y vivimos. Pero nuestras instituciones, procesos y políticas no han cambiado al mismo ritmo. Hoy enfrentamos desigualdades persistentes, incertidumbre económica, amenazas climáticas y crisis de confianza democrática. La gente está cansada de que las cosas no funcionen. Ya no basta con mejorarlas: hay que transformarlas. Nuestro tiempo exige una nueva etapa histórica: un proyecto de transformación que devuelva esperanza y dignidad, y que ponga al Estado al servicio del bienestar, la equidad y la prosperidad compartida.

Necesitamos un país más ágil, más eficiente y más transparente y una economía más competitiva. Pero también, y sobre todo, un país más equitativo, más inclusivo y más humano. Un país que se reconozca como comunidad solidaria, que entienda que la libertad y la igualdad son inseparables, y que defienda la justicia social y la paz como base de su democracia. Un país que coloque la dignidad de las personas en el centro, que proteja los bienes comunes, que reconozca la diversidad como riqueza y que asuma con seriedad los retos de nuestro tiempo. Un país que escuche, que cuide y que construya oportunidades con visión de largo plazo y con responsabilidad democrática.

Este es el momento de actuar con valentía y visión estratégica. En tiempos de incertidumbre, el oportunismo amenaza con ocupar los vacíos, pero también es ahí donde nacen las grandes transformaciones. La democracia costarricense, con su tradición de paz, diálogo y respeto a los derechos y libertades, nos da los medios para reinventar nuestro modelo de desarrollo. Debemos usarlos con determinación, integridad y liderazgo colectivo, con la certeza de que la política es ante todo un instrumento de servicio al bien común.

El fortalecimiento de la democracia no puede pregonarse como consigna abstracta, sino como una práctica concreta que se traduzca en instituciones sólidas, decisiones eficaces, servicios accesibles y justicia social. Costa Rica necesita una democracia que funcione, que incluya, que proteja y que entregue resultados a la ciudadanía. Para lograrlo, este programa abarca un conjunto de transformaciones agrupadas en los siguientes ámbitos:

Equidad y tejido social:
La democracia debe ser para todas las personas, no puede ser el privilegio de unas pocas, lo cual es posible solo si se crean oportunidades reales para que toda la ciudadanía participe en igualdad de condiciones. Debemos tener la posibilidad de vivir dignamente, aspirar a condiciones que permitan la movilidad social y contar con los medios para satisfacer nuestras necesidades, por ello impulsaremos políticas activas para generar empleo de calidad, ampliar el acceso a la educación formal y técnica, facilitar el crédito productivo y mejorar la competitividad país.

Inversión social como pilar democrático:
En la democracia que queremos, tenemos que cuidar de todas las personas, sin excepciones. Una democracia sólida debe mostrar especial cuidado por los más vulnerables: nuestro programa reafirma el compromiso con la inversión social, como la herramienta de inclusión y dignidad al beneficio de nuestros conciudadanos: auxilio económico directo, becas, capacitación, sistemas de cuidados, seguro social y pensiones no contributivas. Entrega democrática: La democracia debe legitimarse diariamente en la vida cotidiana de las y los habitantes. Para lograrlo el Estado debe garantizar servicios esenciales como salud, seguridad, educación e infraestructura, asegurando que cada costarricense viva con tranquilidad, aprenda con dignidad y se movilice sin obstáculos.

Fortalecimiento institucional democrático:
La vida democrática exige instituciones independientes, transparentes y respetadas. Impulsaremos medidas que consoliden la división de poderes, incrementen la eficiencia de los órganos de control y garanticen que cada institución cumpla su mandato sin interferencias indebidas. Nuestro objetivo será lograr una arquitectura institucional que proteja la legalidad, a la vez que fortalezca la confianza ciudadana.

Capacidad ejecutiva:
Una democracia eficaz requiere que la administración pública en su conjunto opere con agilidad, coherencia y responsabilidad. Promoveremos una revisión integral de los procedimientos, estructuras y dinámicas institucionales que inciden en la toma de decisiones, para asegurar que el aparato estatal responda de forma oportuna y resuelva, por ejemplo, los rezagos en infraestructura, las listas de espera en los servicios de salud, la crisis educativa, la fragmentación en los servicios de fomento productivo y la creciente criminalidad y violencia. Se trata de modernizar prácticas, eliminar cuellos de botella y articular.

El país que queremos controles que protejan sin paralizar. Este programa no parte de cero. Costa Rica no inicia hoy. Nuestro país es una construcción inacabada, donde nuestros antepasados tomaron decisiones visionarias que nos defi nen como Nación: eliminar el ejército, declarar la educación gratuita y obligatoria o crear un régimen de seguridad social, entre otras. Hoy, nos comprometemos a conti nuar esa obra con responsabilidad y visión de futuro. Fortalecer la democracia es renovar el pacto que nos une como sociedad: es sembrar confi anza, dignidad y oportunidades para que Costa Rica siga siendo ti erra de libertad, prosperidad y equidad social.

Para ello, presento el programa de Agenda Ciudadana, renovando esa tradición con vocación nacional, pluralista y solidaria, con el convencimiento de que Costa Rica puede y debe transformarse en un país de mayores oportunidades y justi cia para todas las personas.

Claudia Dobles Camargo
Candidata presidencial
Coalición Agenda Ciudadana

Conozca la propuesta de su plan de gobierno completo en el siguiente enlace:
https://www.tse.go.cr/2026/docus/planesgobierno/CAC.pdf