Este 1.º de febrero, nuestro país vivirá una nueva jornada electoral con la celebración de las elecciones presidenciales, un momento clave para el futuro político y social del país. La cita con las urnas representa no solo la elección de autoridades, sino también la reafirmación de una tradición democrática que ha distinguido a la nación por más de 200 años de vida independiente.

El sufragio en Costa Rica es reconocido como un derecho fundamental y, al mismo tiempo, como un deber cívico que fortalece las instituciones y la convivencia democrática. En un contexto regional y global marcado por desafíos políticos, económicos y sociales, la participación ciudadana adquiere un valor aún mayor.

A lo largo de su historia, el país ha construido una democracia sólida basada en la paz, el respeto a la voluntad popular y la alternancia en el poder. Cada proceso electoral ha sido una oportunidad para que la ciudadanía exprese su voz de manera libre y responsable, consolidando un sistema que es motivo de orgullo nacional.

De cara a esta fecha crucial, el mismo Tribunal Supremo de Elecciones TSE y diversos sectores de la sociedad hacen un llamado a la población para salir a votar, informarse sobre las propuestas y ejercer el sufragio con conciencia y compromiso. La participación activa de los electores es clave para legitimar los resultados y fortalecer la democracia.

Este 1.º de febrero, Costa Rica tiene nuevamente la oportunidad de demostrar que su mayor fortaleza reside en la participación ciudadana, honrando más de dos siglos de historia democrática y proyectando, desde las urnas, el rumbo del país para los próximos años.