El debate presidencial organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se convirtió en uno de los momentos más relevantes de la campaña rumbo a los comicios nacionales, al ofrecer a la ciudadanía un espacio directo para contrastar propuestas, estilos y liderazgos de quienes aspiran a la Presidencia de la República.
El encuentro estuvo marcado por un tono firme y, en algunos momentos, confrontativo, especialmente al abordar temas sensibles como seguridad ciudadana, crimen organizado, empleo, situación fiscal, educación y reformas al Estado. La dinámica permitió no solo la exposición de planes de gobierno, sino también el intercambio directo de cuestionamientos entre los candidatos.
Candidatos que más sobresalieron
De acuerdo con análisis de especialistas, cobertura mediática y reacciones en redes sociales, algunos aspirantes lograron capitalizar mejor el espacio del debate:
- Álvaro Ramos (Partido Liberación Nacional) fue uno de los nombres más comentados tras el debate. Su discurso crítico hacia la administración actual, particularmente en materia de seguridad y gobernabilidad, generó reacciones tanto a favor como en contra, pero lo posicionó como una de las figuras más visibles de este debate.
- José Aguilar Berrocal (Partido Avanza) recibió valoraciones positivas por su manejo del escenario y por presentar propuestas de forma clara, logrando diferenciarse en medio de un amplio grupo de aspirantes. Analistas destacaron su capacidad para sintetizar mensajes y conectar con el electorado.
- Juan Carlos Hidalgo (PUSC), aunque con un poco de menor protagonismo en algunos análisis formales, fue uno de los candidatos que generó buenas conversación en redes sociales, especialmente por su estilo directo y su énfasis en temas económicos e institucionales.
Desempeños más discretos
Otros aspirantes tuvieron una participación constante, aunque sin lograr un impacto significativo en la opinión pública. En algunos casos, se señaló la falta de profundidad en las propuestas o dificultades para responder con claridad a cuestionamientos clave, lo que limitó su protagonismo dentro del debate.
Un ejercicio clave para el electorado
Más allá de los nombres propios, el debate del TSE cumplió con su objetivo central: brindar a la ciudadanía herramientas para comparar visiones de país en un contexto electoral fragmentado y con múltiples candidaturas.
A pocas semanas de las elecciones, este tipo de espacios se consolidan como determinantes para el voto informado, al permitir que el electorado observe no solo las propuestas, sino también la capacidad de liderazgo, comunicación y manejo de presión de quienes buscan dirigir el país.














































