El cantón de Santa Ana enfrenta hoy uno de sus desafíos más profundos: cómo convivir con el crecimiento urbano sin borrar la memoria ecológica y social que lo ha definido históricamente. Así lo plantea el fotógrafo santaneño Pablo Franceschi Chinchilla en su ensayo Brotes, un texto que recorre la infancia, el paisaje y los ríos del cantón para reflexionar sobre las pérdidas silenciosas que ha dejado el avance del urbanismo moderno.
Desde recuerdos de juegos bajo la sombra de árboles centenarios hasta baños en ríos hoy canalizados o contaminados, el autor construye un relato íntimo que se entrelaza con una crítica colectiva: la normalización de la violencia contra la naturaleza en nombre del progreso. Franceschi evoca espacios como el río Uruca, en Calle Machete, y zonas verdes que fueron transformadas en condominios, carreteras y parqueos, muchas veces sin considerar su valor ecológico, histórico y comunitario.
El texto denuncia cómo el desarrollo urbano en Santa Ana ha priorizado intereses económicos por encima del bienestar humano y no humano, provocando la desaparición de corredores biológicos, la pérdida de espacios públicos y la desconexión de la población con su entorno natural. En este contexto, los ríos —antes lugares de encuentro y vida— han sido relegados a caños ocultos tras muros y cercas, borrando también las historias y vínculos que allí existían.

Brotes no solo es una mirada crítica, sino también una invitación a la reflexión y a la acción. El autor propone reconocer el duelo colectivo por la pérdida del paisaje, honrar a los ecosistemas transformados y repensar el modelo de ciudad desde una perspectiva más justa, ecológica e inclusiva. En un cantón que ha sabido organizarse en el pasado para defender su territorio —como ocurrió con la oposición al botadero de basura hace décadas—, el ensayo recuerda que aún existe una memoria de lucha y cuidado.
La obra se convierte así en un llamado a recuperar la relación con los ríos, los árboles y los espacios naturales de Santa Ana, entendiendo la ciudad como un ecosistema vivo. En tiempos de crisis climática y ambiental, Brotes plantea una pregunta urgente para el cantón: ¿es posible sembrar paz y futuro sin reconciliarnos primero con la naturaleza que nos sostiene?
Puede ver el texto completo de su ensayo en el siguiente enlace:
















































