La Cruz Roja Costarricense reporta que, en lo que va del 2026, ha atendido más de 700 llamadas falsas al sistema de emergencias 9-1-1, una situación que genera creciente preocupación por el impacto directo en la atención de incidentes reales.

De acuerdo con la institución, cada alerta falsa implica la movilización de personal, ambulancias y recursos operativos hacia escenarios inexistentes, lo que reduce la capacidad de respuesta ante emergencias donde sí hay vidas en riesgo. Este uso indebido del sistema compromete la eficiencia del servicio y puede retrasar la atención en casos críticos.

Uno de los hechos más recientes ocurrió en Ciudad Quesada, donde se desplegó un amplio operativo tras el reporte de un supuesto vuelco de una buseta. En respuesta, se enviaron más de ocho ambulancias y al menos 16 cruzrojistas. Sin embargo, al llegar al sitio, las unidades confirmaron que se trataba de una falsa alarma.

Según estimaciones de la Cruz Roja, esta movilización representó un costo cercano al millón de colones, recursos que fueron invertidos sin justificación y que pudieron destinarse a emergencias reales.

La institución reiteró el llamado a la población para hacer un uso responsable del sistema 9-1-1, recordando que los recursos de atención son limitados y deben priorizarse para situaciones donde exista un riesgo real para la vida o la salud.

Asimismo, se recordó que realizar llamadas falsas a los servicios de emergencia constituye un delito en Costa Rica, por lo que las personas responsables se exponen a sanciones legales y multas, según lo establecido en la legislación vigente.